La escena cambió en cuestión de semanas.
El 2 de agosto, la Unión Europea activó por primera vez obligaciones de transparencia y copyright para modelos de IA de propósito general.
Un calendario claro: los sistemas nuevos deben cumplir ya, y los previos tienen hasta 2027. Es un aviso en letras grandes: la IA dejó de ser terreno libre, y ahora tiene reglas.
En Brasil, la Autoridad Nacional de Protección de Datos amplió hasta el 25 de agosto el plazo de su sandbox regulatorio, un espacio para experimentar con algoritmos bajo supervisión. El mensaje es contundente: transparencia y trazabilidad ya no son lujos, son la base mínima para innovar.
En Colombia, el Congreso recibió el Proyecto de Ley 43/2025, y en Chile, la Cámara aprobó en general su propia iniciativa. Ambas coinciden en tres principios que impactan directamente a Recursos Humanos: gobernanza de datos, revisión humana obligatoria y responsabilidad compartida.
Y en México, la noticia sorprendió a creativos y corporativos: la Suprema Corte dictó que las obras generadas 100% por IA son de dominio público. ¿Qué significa? Que si un área de RH produce manuales, políticas o comunicados con IA sin intervención humana, esos documentos podrían no ser propiedad exclusiva de la empresa.
La regulación de la IA no es un muro para la innovación: es el nuevo terreno de juego. Para RH, es una oportunidad de oro para convertirse en guardián de la ética, el cumplimiento y la productividad. Mientras otros departamentos improvisan, RH puede liderar el cambio asegurando que cada algoritmo usado en la empresa sea trazable, justo y sostenible.
El futuro del trabajo ya no se mide solo en productividad: también en responsabilidad.
Guillermo Farías
I aim to bridge the gap between achieving company goals and nurturing employee well-being, creating environments where success and satisfaction thrive in harmony.